Por vosotros, los señores, los que en castillos moráis,
por vosotros, los burgueses, los que vivís en ciudad,
por vosotros, pueblo llano, hartos ya de trabajar,
por las mujeres y niños, que rondan por el ferial,
por estos y por los otros, por los de aquí y de allá,
vecinos y forasteros que vinisteis al lugar,
sin distinción, comienza aquí mi cantar.
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Anónimo
Alimenta todas las cosas con el alimento que les conviene, si es asequible. El alimento de tu alma es luz y espacio; aliméntala, pues, con luz y espacio. Pero el alimento del cuerpo es champaña y ostras; aliméntalo, pues, con champaña y ostras; y así, será digno de una jubilosa resurrección, si es que la llega a haber.
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